Tedelta nace a finales de 1988 con el propósito de fabricar repuestos para máquinas taponadoras, pero el destino cambió de rumbo, las piezas se convirtieron en torretas y estas terminaron siendo el corazón de las máquinas.
Así como un corazón no funciona por sí solo, tampoco lo hace una torreta, surgiendo la primera máquina taponadora de Tedelta. Máquina tras máquina, la empresa fue consolidándose con un ritmo de diseño enfocado, cada vez más, a máquinas más complejas, al son de las necesidades de cada cliente.
Las taponadoras comenzaron a dividirse en dos grupos: Pick and Place y Pick off. Las tapadoras Pick and Place, como su nombre indica, están compuestas de un sistema transfer que se encarga de entregar el tapón al cabezal para que pueda colocarlo en el envase, y proceder posteriormente a su tapado. Mientras que las de sistema Pick off se encargan de que la botella robe el tapón directamente al pasar por el dispensador de tapones, y dirigirse hacia el cabezal para proceder a su cierre.
Pero Tedelta no se detuvo ahí. Como todo organismo vivo que crece, cada nueva necesidad del mercado se convirtió en un nuevo reto, y cada reto, en una nueva máquina.
Para clientes con pequeñas producciones, donde lo que prima es rendimiento con bajo coste, aparece la pequeña de la familia Tedelta, la taponadora semiautomática. Una máquina con una producción de entre 600 y 800 botellas por hora, donde el tapón y el envase se posicionan de manera manual, y su producción depende de la capacidad del operario.
Para producciones de alto rendimiento, donde el tiempo no espera y la cadencia no perdona, nacieron las taponadoras rotativas, diseñadas para superar las 3.000 botellas por hora. Y para aquellas líneas más contenidas, donde la flexibilidad importa más que la velocidad, las taponadoras lineales hacen su trabajo con discreción y eficacia.
Porque no todos los tapones se roscan. Cuando el cierre es una tapa que simplemente se presiona sobre yogures, mantequillas, cafés, etc., entran en juego las taponadoras de sistema sobre tapas, capaces de trabajar con envases de plástico, metal o cartón. Veloces, adaptables e higiénicas, se transforman en la sencillez convertida en precisión.
Y cuando el tapón se transforma en una bomba dosificadora o una pistola trigger, esos dispensadores tan habituales en cosmética, farmacia y química, Tedelta responde con sus taponadoras medusa. Una máquina que alinea el tubo de pesca, sincroniza con la línea y cierra según las necesidades de producción, sin que el operario pierda el hilo ni el producto pierda ni una gota.
En la cima de la evolución tecnológica de Tedelta se encuentra la Sigma-Servo, la máquina que encarna todo lo aprendido en más de cuatro décadas: control servo en cada movimiento, precisión de par electrónico y la filosofía de una empresa que no fabrica solo máquinas, sino el cierre perfecto.
Y cuando el ciclo de vida de un producto pide lo contrario, cuando lo que se necesita no es cerrar sino abrir, aparece la descapsuladora, la pieza que completa el ecosistema y demuestra que Tedelta piensa en la botella entera, no solo en su cierre.
Finalmente, porque ninguna máquina funciona sin lo que la alimenta, los sistemas de alimentación y distribución de tapones garantizan que el flujo no se interrumpa, que el tapón llegue siempre a su destino, en el momento exacto en que se necesita y correctamente orientado.
Más de 40 años después de aquel primer corazón que latió en un taller, Tedelta sigue fabricando lo mismo de siempre: tecnología. Solo que ahora, con mucho más pulso.